Sin rastro, película de 2018

Sin rastro (Leave no Trace, en inglés) es una película del 2018 dirigida por Debra Granik. Trata de un veterano de guerra que padece trastorno de estrés postraumático y que se aísla de la civilización en un parque nacional, junto a su hija adolescente.

El padre, Will, interpretado por Ben Foster, le ha hecho la advertencia a su hija de no dejar rastro para que no los saquen del parque. Ocasionalmente salen del parque a la ciudad para conseguir ayudas, víveres y dinero. Pero un día un corredor mira a Tom, la hija, interpretada por Thomasin McKenzie, y avisa a las autoridades y van a desalojarlos y se los lleva el servicio social.

El servicio social consigue casa y trabajo para el padre. Tom va a la escuela pero se da cuenta de que no comprenden cómo ha vivido ella, que a pesar de no haber ido varios años a estudiar, tiene un buen nivel académico. Tom se da cuenta de que no quiere regresar al bosque y que le gusta la nueva vida.

A partir de acá comienza su separación, porque el padre no puede vivir en ciudad, entre más gente. 

La película aborda el tema de los trastornos de personalidad sin hacer juicios ni tratando de explicarlos. Simplemente ahí están e incapacitan a ciertas personas de hacer cosas normales. La historia está bien contada y las actuaciones de Foster y McKenzie son convincentes y sólidas. 


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