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Lo que aprendí de Edgar Allan Poe


Descubrí a Edgar Allan Poe cuando tenía quince años. Antes de Poe, el monstruo era como el de las películas, un ente exterior que quería hacerte daño y al que no podías matar y que de todos modos a la siguiente película resucitaba.

Cuando leí El gato negro, fue fulminante. Poe me enseñaba que el monstruo puedes ser tú, que cualquier humano en las circunstancias adecuadas podía hacer el mal. No tenías que buscar a un ente exterior para hallar al mal.

Fue lo primero que descubrí y que me fascinó. Cuentos memorables de Poe que recuerdo así al vuelo son Berenice, El extraño caso del señor Valdemar, Los asesinatos en la Rue Morgue, El corazón delator.

No puedo dejar de mencionar a Poe como el creador del relato policial. Según recuerdo no es el primero que aborda el tema, pero sí el que le da la forma al detective policial que logra resolver crímenes con su capacidad de deducción.

El mismo Poe llevaría una vida tormentosa: con un padrastro rico que lo deshereda, se enamora y se casa con su prima, el alcohol y las apuestas lo acorralan.

Todo alrededor de la vida y obra de este gran escritor es fascinante.


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