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Mostrando entradas de marzo, 2019

Los extraterrestres de las películas

Suelen ser de dos tipos: los malos y los buenos que son perseguidos por los humanos malos. Siempre son más inteligentes que nosotros pero de alguna forma nos las arreglamos para derrotarlos si son malos o unirnos a ellos si son los buenos. Los extraterrestres más tontos que nosotros no suelen aparecer en las películas.

El mercado de los sueños

La autoayuda más que motivar a veces empuja a perseguir los sueños. El asunto está en que los sueños si no tienen una base sobre la realidad, sueños son. Si tú no tienes suficiente sentido del ritmo y un oído mínimo, no puedes soñar con ser miembro de la orquesta sinfónica. Si no tienes suficiente aptitud y disciplina no puedes soñar con ser el mejor violinista. Tal vez es mejor proponerse objetivos realizables. Metas alcanzables. Y sobre todo disfrutar el trayecto porque aunque sean posibles y realizables no significa que los alcanzarás o simplemente, que cambies de objetivo.

Intelectuales de alto rendimiento

Ese fue el término que utilizó Enrique Krauze para armar un equipo que liderara una campaña de fake news y memes en contra de AMLO, en la campaña de 2018. El término refiere a que los intelectuales debían rendir resultados en función de un pago. Es decir, debían ser productos generando ideas y contenidos. El último resultado a conseguir era que AMLO no llegara al poder, cosa que no ocurrió. Al parecer toda actividad humana está obligada a ser productiva y a generar resultados, a tener rendimiento. A hacer más, escribir más. Mientras más mejor. De lo contrario seríamos intelectuales de bajo rendimiento.

Out of blood - documental

Out of blood es un documental de HBO sobre la historia de la emprendedora Elizabeth Holmes, que quería cambiar la forma de hacer análisis de sangre en laboratorio. A través de su empresa Theranos había supuestamente inventado una máquina que podía hacer 200 pruebas de enfermedad a partir de una gota de sangre. En sus discursos contaba la historia de su tío a quien quería mucho y que había muerto por un cáncer no detectado a tiempo. "Menos gente debería decir adiós muy temprano", decía. Sin embargo todo resultó ser un fraude: la máquina no funcionaba y los exámenes se hacían en un laboratorio normal, diluyendo la sangre y por lo tanto arruinando las muestras. El documental cuenta cómo engañó a inversionistas, medios y pacientes.

Siempre se puede ser un mal escritor

Algunas veces leo a gente quejándose de que fulanito o fulanita no debería llamarse a sí mismo escritor porque lo que escribe no es bueno -o lo suficientemente bueno-, como si la persona que se llama escritor significara algún tipo de amenaza para la buena literatura. Los buenos escritores son muy pocos y sus obras perdurarán en el tiempo aunque venga cualquiera a colgarse el título de escritor. Tal vez los que nos vemos amenazados somos los que no somos buenos sino más bien mediocres tirando a malos. Los nuevos quieren su cuota de atención y es probable que compita con nosotros.

Las redes sociales están hechas para enviciarte

No están hechas para servirte. Prestan un gran servicio porque las personas se conectan, comparten información, discuten. Pero eso se podía hacer antes de las redes sociales, en foros y blogs. Se han diseñado como las máquinas tragamonedas . Cada like o comentario es un shot de dopamina que te hace sentir ganador. Estás esperando, como en las máquinas tragamonedas, el gran premio: el tuit, historia, foto o estado viralizado que tenga miles de likes y visitas. Cada tuit, foto, estado o historia es la moneda que insertas para lograr el efecto. Tienes que tirar muchas veces para que salga el premio, así que te quedas todo el día en la red social, justo como un ludópata en el casino.

Para qué escribir

Se escribe por vanidad o por dinero. El dinero por escribir es escaso, así que solo queda la vanidad. La vanidad puede ser un comentario en un blog, un like en una red social, un premio literario. Lo de escribir para sí mismo es una de las más grandes mentiras que existe si lo dice alguien que publica, y por publicar lo debemos entender en el sentido más amplio de la palabra: en un libro, en un blog, en una red social, en unas fotocopias. Escribimos para que nos lea alguien más, de lo contrario no lo publicaríamos. Escribimos, eso sí, como nosotros creemos que se debe escribir, según nuestro propio concepto del hacer bien las cosas. En ese sentido sí escribimos para nosotros primero y luego para los demás. Al primer lector que queremos convencer es a nosotros mismos.  Y la vanidad, por supuesto, hace que lo que nosotros o nuestros amigos escribimos nos parezca mejor y lo de los demás parezca peor.